Lente de estilo: Cartagena Festival Internacional de Música

Encuentre aquí una galería de detalles de los estilosos asistentes a la Armonía Celeste

El terreno de la vestimenta nos impulsa con frecuencia a trazar distinciones entre moda, estética, y estilo. No todas las ropas clasifican para entrar dentro del dominio de la moda, pero todos los seres humanos son, por excelencia, criaturas vestidas que producen de una u otra manera unos patrones o ciertos estilos.

El vestir suele venir impulsado por variables inescapables. El clima, la geografía, los instantes del día, la motivación para vestirse, los ánimos, las intenciones simbólicas, la posibilidad material, el acceso a imágenes, el conocimiento de sí, las intenciones precisas de una identidad que es tan persistente como fluctuante en cada individualidad.

En determinados imaginarios se sostiene que las audiencias pensantes existen por fuera de la órbita de la moda. ¿Cuál moda, exactamente? Aquella que abrasa una vestimenta que se rige bajo el signo de la novedad, de lo llamativo, de lo expresivo, y que canaliza una conexión con los patrones que relucen dentro del efímero espejismo de una temporada. La moda cíclica. La que se sacia con un interminable afán de renovarse. Y en cierta medida, es verdad. Las audiencias que se canalizan en la intelectualidad o en las artes producen más estilo que moda en sí.

Pero es habitual que una mirada desde adentro a  los festines que celebran algo como la música clásica o las letras rara vez despliegue cómo opera precisamente esa estética puntual. El foco suele recaer en los personajes que asisten. Las imágenes suelen destilar un énfasis en lo social. La intención aquí fue afinar la perspectiva hacia el estilo que se fabrica en este festival. Qué patrones estilísticos asoman. Qué objetos tendían a repetirse. Qué conexión había entre el temperamento estilístico y el perfil de audiencia. Qué ánimos comunes parecían relucir.

En el Festival Internacional de Música en Cartagena, la fabulosidad tiene forma de edad avanzada, las notas del vestir se inclinan por una simplicidad recatada pero con gracia fluida, hecha para la humedad del caribe, pensada para el goce sin exceso de aparatos. Las damas exhiben collares afirmativos y siluetas fluidas, se observa con frecuencia el blanco, los abanicos de mano aparecen aquí y allá, los bolsos son artesanales y tejidos. Hay varones de edad avanzada con detalles vivaces en su estilismo – una chaqueta floral, una camisa vivaz, un pañuelo colorido. Un tropicalismo estilístico que en su inclinación por lo simple, demuestra que hay ánimos de vestir pensados para habitar una experiencia, sin ornamentación excesiva, pero con los signos de un estilo distintivo.

Para estas fotos, trabajamos con los fotógrafos @elvaledelacamara y @camilamarinf

 

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach