Moda, identidad y equidad: tertulias de AFRICARIBE Fest con CFCE

En Cartagena empieza a florecer un proyecto, AFRICARIBE Fest, que a través del arte, la música y la cocina de tradición, busca también poner a andar reflexiones sobre cómo la estética, la moda y el vestir pueden ser conductos para pensar la identidad Caribe y las formas cómo el estilo habla sobre lo social, la raza y la posibilidad de crear estructuras más equitativas.

Todos los meses habrá tertulias, abiertas, en la ciudad, en el Centro de Formación de la Cooperación Española.

La primera, realizada en noviembre, trató temas de representación racial en la moda colombiana.

Breve historia de un encuentro que busca sembrar conversación colectiva.

 

Vanessa Rosales A.

Moda, identidad y equidad: tertulias de AFRICARIBE Fest con CFCE

Fotografías: Luís Gabriel Salcedo

@elvaledelacamara

 

Una de las grandes ambivalencias del mundo estético es que puede ser un tema de apariencias sin contenido o un portal hacia el poder de los símbolos. La moda, esa palabra que todavía – y con motivos – genera escozor, remite casi siempre a un fenómeno y a una industria que se han forjado sobre cimientos de capitalismo, desigualdad, blancura, uniformidad. Pero si tenemos en cuenta que las imágenes son importantes en tanto pueden darle fuerza a símbolos e imaginarios predominantes, no es difícil tampoco ver que, en sus aspectos visuales, la moda y el estilo pueden ser senderos que ayuden a generar ideas sociales y culturales.

 

En los setenta, la feminista Angela Davis fue conocida como “the afro”, por desplegar un espléndido pelo rizado y voluminoso que entonces se asociaba bastante a la organización negra y rebelde llamada Black Panthers. Era una expresión estética que en ese entonces hablaba también de cómo el pelo, en la feminidad negra estadounidense, podía ser un terreno de afirmación política. En una reflexión que escribe en 1994 sobre los contenidos políticos que pueden tener las imágenes, Davis se refiere a las ambivalencias que pueden ocultarse en las expresiones estéticas cuando se relacionan con sus consecuencias políticas. Pueden ser mero espejismo o una tendencia cosmética, sí, pero una imagen o un gesto estético también pueden darle otros significados a imaginarios arraigados y problemáticos. El afro de Davis, utilizado incluso en campañas de desprestigio como un elemento de subversión amenazante, y que bien pudo también “banalizarse” como una mera tendencia, lleva una fuerza de transformación: la imagen de una mujer negra, feminista, que hizo deseable llevar el pelo de esa manera y en cuyos gestos libertarios había cambio para las mujeres que se criaron viéndola.

 

En un país como Colombia, en un terreno como el caribeño y en una ciudad como Cartagena de Indias, las imágenes pueden ser importantes a la hora de problematizar y analizar un aspecto que necesita todavía mucho análisis: la representación racial. La imagen de la bloguera blanca, norteamericana y europea, que se instala en la mitad de un séquito de palenqueras, ataviadas de manera colorido, las pieles oscuras, las frutas frescas. Las estructuras socioeconómicas que conducen a que esas mujeres, vestidas coloridamente, que ofrendan fruta vivaz a la venta, generen ingresos monetarios en esas poses momentáneas. La inquietante visión de un grupo de muchachas y muchachos de fenotipos mulatos y de tez oscura, vestidos de blanco, en bodas y eventos lustrados, que evocan de cierta manera lacerante la esclavización africana que se guarda en los fantasmas y las fibras históricas de la ciudad misma. Y la portada de una revista de renombre nacional que hace unos meses, para celebrar el festival musical y cultural más emblemático del Pacífico, escogió hacerlo eligiendo a una modelo célebre, de tez clara, ornamentada con un voluminoso turbante y ropas que evocaban códigos estéticos afro. Todas estas imágenes, espinosas, problemáticas, demuestran que aquí, en nuestros contextos, estos son temas importantes de conversación, que reflejan cómo la estética es índice de cosas más arraigadas.

 

De eso se trata el componente de moda, identidad y equidad que propone AFRICARIBE Fest. Un festival que busca trazar a Cartagena como un centro creativo e innovador, haciéndola epicentro de ritmos, expresiones y sabores que convergen desde África y el Gran Caribe, para celebrar los vínculos multiétnicos que han definido las costumbres, el folclor y también la cocina de estos contextos. Las tertulias, que se celebrarán todos los meses, de manera abierta, tienen como propósito invitar a los cartageneros a reflexionar, en conjunto y colectivamente, sobre cómo, precisamente, el estilo, la vestimenta, la moda y la estética nos ayudan a reflexionar sobre temas sociales, culturales y simbólicos.

 

La primera tertulia, que sucedió en el espléndido patio del Centro de Formación de la Corporación Española, el 14 de noviembre, desató la conversación alrededor de la representación racial en la moda colombiana y en los medios.

 

Laura Romero, una joven cartagenera que con su proyecto estético, Rosa Caribe, ha materializado formas de consciencia y educación a través del turbante como signo simbólico y político, acompañó el diálogo que se sostuvo con una nutrida y variada audiencia. En la conversación se problematizaron, por ejemplo, temas alrededor de homenaje versus la apropiación. Para algunas personas, hacerle honra a unos lemas estéticos no significa apropiación, pero el contexto y la consciencia son importantes cuando se trata, por ejemplo, del uso que se le da a lemas o códigos estéticos que pertenecen a grupos que han existido como grandes otros históricamente. Por eso fue tan importante la reflexión alrededor de la portada de la revista nacional que escogió la aparición de una mujer de tez clara para celebrar una coyuntura musical y cultural afro. Por eso se despertaron preguntas alrededor de cómo se genera uso de esas estéticas desde una posición consciente y simétrica. Por eso se discutió por qué era problemática y espinosa la escogencia de una mujer de tez clara en la portada. Por eso se problematizó incluso el término raza y cómo se puede leer, por ejemplo, el uso de ciertos códigos estéticos afro durante el festival Petronio Álvarez.

 

El espacio dejó preguntas complejas y abiertas, y puso en evidencia que en Colombia y en Cartagena, estos temas cobran matices peculiares. Sobre todo cuando observamos, con sentido de consciencia, cómo operan las estructuras racializadas que nos rodean. El espacio siembra una chispa: la posibilidad de que muchas voces se suman a la conversación, de que en conjunto podamos reflexionar cómo usar la moda y la estética para crear estructuras más equitativas y que celebren, con consciencia y humanización, lo que nos hace caribeños, la multiplicidad del mulataje que nos compone también.

 

La próxima tertulia será el 10 de diciembre. Tengo el profundo honor de poder ser vehículo para estos espacios y de usar el prisma histórico y teórico de la moda para agitar conversaciones necesarias en Cartagena.

 

Esta primera tertulia reflejó que una imagen puede tener mucha carga estética pero un alto poder simbólico y político también.

 

 

Compartir
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach