¿La revolución de los novatos?

Las expectativas a la semana de la moda de Nueva York eran bajas; tras la notoria decadencia en sus últimas ediciones, sumada a la decisión de Calvin Klein de no participar a causa de la repentina salida de Raf Simmons, los ojos de las ansias creativas se empezaban a desviar de las pasarelas de Bryant Park, impulsadas además, por varios cambios en la logística del evento que lograron confundir e incomodar a los asistentes y a aquellos que la siguen desde todo el mundo.

 

A pesar de la anticipada decepción, la esperanza estaba puesta en las casas más representativas de la primera Semana de la Moda del ciclo: Tom Ford, Ralph Lauren, Zac Posen, Marc Jacobs, Oscar de la Renta y Proenza Schuler; pero ni la sumatoria de estos grandes logró dar la talla a la ya baja expectativa, haciendo que NYFW en su totalidad pasara casi desapercibida en el radar de la prensa y los allegados a este universo.

 

Tom Ford, con una estética reminiscente a su paso por Gucci, presentó una colección muy complaciente a sus clientes pero bastante alejada del gusto de la prensa, quienes criticaron su falta de propuesta e innovación. Por otro lado, Ralph Lauren tuvo una  crítica similar: propuestas poco diversas, presentadas en mujeres poco diversas para clientes poco diversas.

 

Marc Jacobs, Oscar de la Renta y The Row presentaron siluetas innovadoras, texturas exquisitas y propuestas frescas pero, aunque tuvieron pocas críticas y en general el balance fue positivo, las pasarelas carecieron de un elemento histriónico y un “je ne sais quoi” que requieren las pasarelas importantes de un Fashion Week.

 

Zac Posen fue el único que se ganó la atención absoluta y positiva de la prensa y los observadores por su colección minuciosamente confeccionada, como es propio de su esencia de sastrería impecable, y la creatividad e innovación de su propuesta coherente con su historia. El único motivo por el cual su colección no generó la impronta requerida para una Semana de la Moda fue su forma de presentarla por medio de un suntuoso y minimalista lookbook sin ningún tipo de espectáculo o evento.

 

En general aquellos elementos que componen una pasarela con recordación en una Semana de la Moda, no estuvieron presentes en el inicio del ciclo mundial entre las grandes casas de la moda americana; pues la actualidad, exige que se generen propuestas que trascienden de solo la creación de una buena colección.  

 

Estos elementos en cambio, fueron evidentes en las pasarelas y presentaciones de las colecciones de los nuevos diseñadores, quienes buscan competir la visibilidad de la prensa con los grandes, a través de propuestas de diseño y de puestas en escena innovadoras llenas de elementos con alta recordación y coherentes a la evolución del sistema moda actual.

 

Marcas como Collina Strada, quien ha venido haciendo un importante trabajo en pro de la sostenibilidad, no sólo le dio voz a este movimiento desde la literalidad, teniendo en escena a uno de los más importantes activistas del cambio climático, Xiuhtezcatl Martinez, sino que también lo hizo desde la creación de su colección utilizando en todas sus prendas los textiles que grandes casas de moda rechazaron y que de otra forma se convertirían en basura.

 

Por otro lado Telfar, una marca que ha ido adquiriendo poco a poco un nombre por sí sola dentro de la industria, extendió su concepto de diseño a la puesta en escena trascendiendo de una pasarela clásica y optando por hacer un “mosh kit”, una especie de bailes comunes en los conciertos de rock y punk, los cuales eran muy coherentes con el espíritu de la irreverente y jovial propuesta.

 

Una de las grandes revelaciones de la temporada fue el diseñador japonés Tomo Koizumi, quien un mes antes fue descubierto por la editora en jefe de la revista Love, Katie Grand, quien además es la productora de marcas como Marc Jacobs, Miu Miu y Prada, y lo incentivó a crear una colección de cero en tres semanas. Esta colección fue producida en su totalidad en el estudio de Marc Jacobs y presentada en su pop-up store. Una colección llena de color, que aunque no es algo que no hayamos visto antes, logró refrescar un poco la estética de un New York Fashion Week monótono y aburrido.

 

La mediocre y esperada ejecución de los grandes y la poca recordación y falta de recursos de aquellos que lograron una propuesta interesante, afectó el efecto que se supone, debería de tener la primera Semana de la Moda de la temporada, la cual suele sentar un importante precedente, fresco y renovado de lo que deberíamos ver en las semanas venideras; pero el balance no fue positivo,  más que hacer una especie de introducción, esta se vio anulada por las demás ciudades y la única impronta que logró generar es una promesa futura que se encamina a destronar a los grandes.

 

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach