Kali Uchis: satín, spanglish y la oportunidad que su personaje estético nos regala

Imagen “Kali Uchis” por Rodrigo Díaz bajo licencia CC Atribución – Sin Derivar

 

En una entrevista para NPR, la radio pública de Estados Unidos, Kali Uchis describió Isolation, su primer y más reciente álbum de estudio, como “un descanso”. Y este fue tal vez un alivio, y a la vez un sacudón, que el público pareció sentir desde antes, cuando por ejemplo en Por Vida – su proyecto musical lanzado como EP (extended play) en 2015 –  con imágenes como un primer plano de unos jeans sin bolsillos enmarcados en un corazón, Kali Uchis pone sobre la mesa lo que tanto nos cuesta a los colombianos: reconocernos.

 

Es curioso, no solo porque la mayor parte de su vida ha vivido en EE.UU, sino  porque – al igual que su acento al hablar español – su estética migra, a veces confunde, no es rápidamente identificable. Sin embargo, genera curiosidad y el querer saber de dónde viene su arte. No existe un hilo explícito, su sello y originalidad hacen parte de una construcción mucho más experiencial, interna, propia.

 

 

¿Cómo intentar descifrar la estética de esta mujer nacida en Pereira, Colombia y criada en Virginia, EE.UU? Existen algunos elementos que resultan ser más constantes en sus piezas, como los carros antiguos, el dinero, las uñas acrílicas. Juega con estilos y tendencias en donde predominan la década de los años 60 y la transición de milenio hacia el 2000. Pero sobretodo, transita su propia historia. El pasado es aquello que consolida su personaje artístico. Un pasado que remite tanto a las propias vivencias, encarnadas en tiempos y espacios específicos; como a un pasado que ha tenido siempre como referente e inspiración, resaltando a cantantes como Helenita Vargas, Astrud Gilberto, Claudia de Colombia, April March, Selena, entre muchos más.

 

Nuevamente, Por Vida es un claro ejemplo de ello. Los videos de canciones como Know What I Want, Rush y Loner parecieran seguir una historia enmarcada por el imaginario de un road trip californiano enriquecido con referentes de finales de los años 60 y comienzos de los 70 como los hotpants, el neón y ella misma con su cabello rubio platino, agregando a ello los labios noventeros explícitamente delineados. De repente, varios de estos de estos símbolos se trasladan a otro contexto en el video de Rindin Round, grabado en su ciudad natal Pereira, donde además de adquirir un significado distinto, Kali Uchis no intenta camuflarse ni congeniar completamente. Habita su estética en la cotidianidad de la ciudad. Y se encarga también de poner en escena símbolos que hemos desdeñado, los llena de un nuevo significado, les da un valor de ser kitsch y cool ante la escena global.

 

Este hecho hace recordar iniciativas como el proyecto investigativo Narcoestéticas, liderado por Omar Rincón, Lucas Ospina y Sergio Andrade, docentes de la Universidad de Los Andes. Este trabajo, como expone Rincón, tiene como objetivo “elevar el gusto narco a una representación, expresión ética, capitalista y colombiana”. Esta perspectiva abre camino para acoger dichas expresiones y composiciones estéticas en un plano cultural; entenderlas como una forma de estilo y un gusto. Posibilita dejar el desdén y la falta de reconocimiento de expresiones que innegablemente son parte de nuestra cultura.

 

Como hace Kali Uchis, que no le da la espalda a la experimentación ni al recorrido de su proceso. Además de su construcción estética, para Isolation la artista presentó la balada Killer, la cual compuso cuando tenía 17 años, pero grabó a los 23, con los cambios necesarios. A ella le interesa re-hacer, re-componer, ver los cambios que ha tenido su composición en términos musicales y en relación con los cambios propios de su vida. Ver el crecimiento a partir de la canción.

 

Promover el español es también una parte importante de su trabajo. El spanglish en las letras de sus canciones y en colaboraciones es casi que infaltable. No domina a la perfección el español, y no por eso deja de dar entrevistas, tampoco pide responderlas en inglés, nada de eso. Ella responde en español o spanglish, se demora a veces en sus respuestas y comete a veces errores que terminan siendo chistosos … pero ¿y qué? Ella se lanza, lo hace y mantiene su deseo de llevar el español a otros contextos y formatos.

 

Y sí, independientemente de la pieza por la que uno empiece a ver a Kali Uchis uno puede pasar fácilmente de encontrarse con un convertible rojo, a un animal print satinado y terminar en una silueta tipo Kim Kardashian. Sin embargo, para construir su estética Kali Uchis parte de sí misma. Como el fondo de la portada de Isolation, Kali Uchis es satín. No es tela, es tejido, uno que logra brillar, mostrarse sensual y hacerse llamativo en diferentes materiales. Tiene un sello propio, pero no es necesariamente evidente, su estilo nos reta como espectadores por la manera en cómo se compone, y como espectadores colombianos por cómo lo recibimos e interpretamos. Kali Uchis no es totalmente colombiana, o no es únicamente colombiana. Sin embargo, desde este lado, su composición y discurso estético podría verse como una oportunidad para reconocer parte de la colombianidad que nos cuesta reconocer. Funciona como un llamado de atención para mirar adentro y darle valor a lo que somos y al camino recorrido, en su compleja totalidad.

 

Finalmente, agradecemos al lector de Eterna Recurrencia que en el evento de lanzamiento en Spaces sugirió escribir sobre Kali Uchis. Los invitamos a escribirnos sobre qué temas les gustaría leer.

Instagram: @eternarecurrencia

E-mail: eternarecurrencia@gmail.com

 

Compartir
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach