Despreciar la moda es desconocer un terreno humano de construcción social. Conectado a múltiples esferas vitales.

despreciar la moda es desconocer un terreno humano de construcción social. conectado a múltiples esferas vitales.

El ser humano es un ser vestido.
Y sin embargo, las ropas son despreciadas porque, por un lado, se consideraron desde temprano un recuerdo de la expulsión del Edén, la consciencia súbita de pudor de Adán y Eva que usaron pieles de animal para camuflar su vergüenza. En la visión judeocristiana las ropas se volvieron un recuerdo de la caída edénica. Un vestigio del pecado original.

La filosofía occidental, por ejemplo, adquirió un fastidio peculiar hacia la moda por la conexión de ésta con el cuerpo.
En ese terreno, la mente era lo primordial – en ese terreno también se codificó lo masculino con lo mental y lo femenino con lo corporal. La comida exuberante, el arte y la decoración no fueron objetos del mismo desprecio filosófico hacia la vestimenta.

Adicionalmente, las corrientes intelectuales absorbieron grandes códigos del pensamiento católico, que castigaba sobre todo las demostraciones de corporalidad expresiva en las mujeres.
Porque se fabricó lo ornamental en conexión con la feminidad, se alentó también la idea de que las expresiones de la estética correspondían a esos seres que muchos textos eclesiásticos consideraban malévolos, lujuriosos, pérfidos, engañosos, cuya “esencia” debía contenerse a través de la modestia y la contención a todo nivel.

Las miradas cristianas hacia la moda fabricaron también una necesidad de pureza que condenaba muestras excesivas de estética. Ese puritanismo fue adquirido por pensadores modernos, y por ciertos segmentos del feminismo también, que veían en lo “artificial” de la moda y de la feminidad – en extraña sincronía con ciertas posturas cristianas, modernas, misóginas – una trampa de inmoralidad. ¿De dónde viene todo ese rechazo hacia la moda, el ornamento, la estética y los temas que se fabricaron en sincronía con la feminidad?

Es increíble comprobar cómo, de fondo, hay un tema de misoginia incrustada que se traduce a las miradas que, en su diversidad, comparten el repudio hacia la moda.

Más en el episodio del podcast de esta semana

Compartir
Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach