El conocimiento no siempre fue un derecho femenino.

el conocimiento no siempre fue un derecho femenino.
Asumir posturas informadas permite sustancia argumentativa, mirada crítica, la habilidad de trazar preguntas y evadir el tramposo filtro del juicio moral.
Es un poder.

Cuando se estudia la historia de la iglesia católica, por ejemplo, se descubre que los varones eclesiásticos vigilaban celosamente todo tipo de libertad femenina – cómo se vestían y comportaban las mujeres; creían en controlar y contener a una criatura que veían como una amenaza moral.
Pero tampoco creían en educarla. En darle acceso a los libros. O a potenciar su capacidad análisis.

A lo largo de la historia, ese patrón puede verse repetido.
En ciertos momentos, como en la cumbre social de dinero que habitaba por ejemplo Edith Wharton, era mal visto y reprobable que una mujer quisiese escribir. Otras mujeres se vieron forzadas a asumir seudónimos masculinos para evadir la “desgracia” social.

A eso se suma, además, la noción estructural de que las mujeres debían ser guiadas pero de manera condescendiente, constantemente infantilizadas. Sus roles, limitados, debían desembocar finalmente en una existencia doméstica. Eran, en cambio, las mujeres quienes ponían las condiciones – materiales y mentales – para que los varones de sus hogares crearan, pensaran, escribieran, reflexionaran, teorizaran y forjaran un prisma intelectual.

Mi vida adolescente e infantil implicó muchas horas de aislamiento navegando libros y palabras. Mi vida adulta sigue muchas veces esa línea.

Darle a las mujeres conocimiento implicaba en otros momentos históricos un portal hacia la liberación, una ruta hacia el cuestionamiento.
Ese sigue siendo uno de los regalos más grandes que podemos hacerle a nuestras niñas para concederles poder. Para que forjen lentes perceptivos autónomos e informados.

Los libros, las ideas, el conocimiento son armas de libertad y poder en la feminidad.
Leer con fervor, de múltiples fuentes, significa hacer de nuestra subjetividad un sitio maleable que puede encontrar nuevas perspectivas, ahondar las actuales, tener ese fulgurante poder que es observar al mundo de manera crítica.

Liderar y transformar con conocimiento y sus maravillas.

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach