Heredamos escenarios, estructuras que nos preceden. Desde ellas actuamos y esculpimos consciencias.

heredamos escenarios, estructuras que nos preceden. desde ellas actuamos y esculpimos consciencias.

No hemos escogido las circunstancias en que buscamos forjar nuevas estructuras y nuevos escenarios.

Eso explica, por ejemplo, que recibamos tantos lemas persistentes. Que no siempre coinciden con nuestras consciencias y voluntades pero que destilan de las estructuras que nos preceden. Eso explica que persistan ciertos lemas en cómo se han fabricado las ideas de lo que pueden ser y hacer las mujeres.

Algunos ejemplos: las preguntas irresueltas que seguimos atravesando.

Siguen siendo predominantes las tipificaciones simplistas de las figuras femeninas versus la complejidad de personalidades. No hemos normalizado la complejidad femenina. Persiste la incomodidad ante lo que significa una mujer en el poder, cómo actúa, cómo se ve.
No hemos resuelto.

El hecho de que persistan las misoginias o reparos hacia lo que ha sido construido como “femenino”. Que admiremos a mujeres maravillosas que no obstante, humanas, hijas de sus circunstancias, sean fuertes en algunos aspectos y tengas fisuras vitales.

Que sigan ciertas contradicciones. Que el amor romántico sea un interrogante en la búsqueda de vidas más pares. Que la voz femenina se siga percibiendo como “intrusa” en las esferas del discurso público.

Esta frase, como lo llama Elizabeth Wilson, un “sabio aforismo”, adoptado de una frase de Marx, habla sobre eso que a veces nos inquieta: ese desfase, ese intersticio entre las estructuras que heredamos y las que queremos crear.

Desde allí sembramos.

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach