Categoría: The Fabrication Concept

la imagen no es el conducto para transformar la feminidad, son los oficios

Entrevista exclusiva al filósofo francés Giles Lipovetsky.

 Vanessa Rosales
Bogotá

 

 En los imaginarios de la moda pensativa, el filósofo Gilles Lipovetsky es un nombre alrededor del cual muchos pueden coincidir. Dentro de una tradición intelectual que se ha resistido a reconocer en la moda un asunto de reflexión académica, su obra, singular, suele ser significativamente conocida. Lipovetksy ha sabido sintonizarla con asuntos de subjetividad, consumo, feminidad, percepción, temporalidad. Sus exploraciones filosóficas pincelan con aguda elocuencia asuntos como la felicidad, la decepción, la estetización del mundo actual y las liberaciones femeninas.

En Tiempos Hipermodernos, Lipovetksy explicó, por ejemplo, que la sociedad hipermoderna es precisamente aquella que es gobernada por la temporalidad de la moda. Es decir, por una temporalidad que celebra, busca, caza y se caracteriza por lo efímero. Ese ensayo fue, por ejemplo, vital en mi tesis “The Digital Fashion Gaze”, que usó el esquema de temporalidad explicado por Lipovetsky, para entender cómo tres medios de representación pictórica – los blogs de estilo callejero, los de estilo personal e Instagram – han moldeado nuestra experiencia subjetiva de la moda en ese terreno ya tan familiar y ubicuo: la pantalla digital.

Esta extensiva – y sazonada – entrevista incentiva a que mis anotaciones preliminares sean tan sucintas tanto como sea posible.  Vale decir que Lipovetsky expone ideas estimulantes sobre la feminidad y la liberación femenina, pero que lo hace desde una subjetividad varonil. Vale la pena rescatar sobre todo su lúcida comprensión de los fenómenos visuales – no es allí, en ese tipo de imágenes (como la moda e Instagram), donde vendrán los cambios más definitivos, vendrán, como hemos visto, de los oficios, en las actividades, y en otro tipo de imagen: la que transforman los estereotipos. Sus apreciaciones sobre el Me Too no son para miradas dogmáticas. Se trata de una inteligencia incendiaria, no apta para el moralismo facilista del debate digital.

  • La primero que quisiera preguntarle es si es posible a estas alturas revisar el término <hipermodernidad >, que usted analizó hace ya más de diez años, y que para mi resultó tan significativo al momento de digamos, descifrar toda esta representación pictórica digital de la moda, teniendo en cuenta que posmodernidad ya no era un término suficiente o adecuado. Tiempos Hipermodernos fue escrito a comienzos de los 00, quería de pronto preguntarle: si la hipermodernidad es esta sociedad gobernada por la temporalidad y la lógica de la moda, ¿cómo percibe estos últimos trece catorce años?

 Primero que todo, quisiera precisar algo, yo no soy fetichista de los términos, de tal manera que no tengo derechos de autor sobre un término específico, simplemente hay que recordar el contexto en el cual se propuso ese término, recordemos que había una pequeña batalla, microscópica, intelectual, contra la idea de posmodernidad. Y eso no podemos dejarlo de lado, entonces fue como reacción contra lo que yo pienso que es un término, posmoderno, que no aplica, donde habría un contrasentido.

La idea de hipermodernidad muestra que somos cada vez más y más modernos pero no un estado póstumo a la modernidad. Ahora, esta hipermodernidad, poco importa el término, pero tomemos el tema de la temporalidad. Lo que caracteriza a mi juicio la hipermodernidad es la preeminencia de la temporalidad del presente. A diferencia de las sociedades pre modernas, tradicionales porque allí se reverenciaba el pasado, la religión, los modelos de los ancestros. Y a diferencia de los modernos, que digamos desde la revolución francés, también cultivaban lo que iba a ser el futuro. La idea de que la modernidad es el pasado, lo queremos, nos gusta, pero ya no cuenta, entonces qué es lo que se hace, se consume el pasado pero ya el pasado no nos estructura, por lo tanto hay una modificación completa; recuerda que en otras sociedades la lógica del pasado era lo que permitía organizar, por eso es que era de estructurar, mientras que ahora el pasado, vamos a museos, vemos objetos del pasado, pero al mismo tiempo, tomamos fotos, entonces fíjese cómo se da todo esto. El futuro está pasándola mal, por decirlo así, ya no tenemos una visión de lo que va a ser, tenemos una visión del futuro más bien ansiógena, el calentamiento global, la inmigración, las migraciones. El presente gobierna la vida económica, la producción, el consumo, las finanzas, recordemos que estamos en el neoliberalismo, los resultados se necesitan rápidamente. De tal forma, la lógica de la moda, está actuando más y más. Tomemos un ejemplo como el deporte. El deporte, que es un invento nuevo, realmente la lógica de la moda lo atravesaba muy poco, mientras que ahora el deporte se ve completamente atravesado por la moda, los equipos, los uniformes, las vestimentas, se busca mucho la tendencia.

Entonces la lógica de la moda se va anexando a otros sectores. Cuando me refiero a la lógica de la moda, me refiero a lo lógica de lo efímero, no necesariamente de la moda vestimentaria. Lo nuevo en aras de lo nuevo. Ahora, es cierta que la idea de la hipermodernidad puede ser interesante en este nivel, porque lo nuevo en aras de lo nuevo es algo que plantea dificultad. Primero, porque hay una serie de consumidores que quieren parar y eso es otra corriente que está de moda. Entonces allí hay dos cosas: los minimalistas que quieren vivir con menos, depurar, estilizarse sin maquillaje, con simplicidad. Luego está el modelo de la ecología, porque lo que es nuevo viene siendo desperdicio. Yo creo que en la época de la modernidad, me refiero desde el siglo dieciocho hasta el año 1980, en esa época la cultura de lo nuevo prácticamente triunfó tranquilamente, sin hacerse mala consciencia, mientras que hoy en día las cosas son diferentes, estamos ante un momento donde se buscan nuevas síntesis.

 

  • El filósofo Lars Svendson, se refiere a cómo, en la moda, la lógica de la sustitución ha sido reemplazada por una lógica de la acumulación. Y cómo eso explica el eclecticismo estilístico de nuestra contemporaneidad. Y cómo lo nuevo en sí también ha cambiado, y allí quisiera preguntarle por Instagram. Cuando uno mira la blogosfera y en consecuencia Instagram, uno mira que hay un espejo entre la lógica de la novedad y también el presentismo de esas plataformas, en términos de temporalidad. Es como si Instagram le hiciera un espejo a la lógica misma de la moda. Me interesaría mucho tener la percepción suya de esta plataforma, en términos de temporalidades divergentes, la urgencia del presente, y sobre todo en términos de la estetización del mundo que usted ha teorizado.

 

Instagram, sobre todo, es una iconosfera. Es imagen, son fotos. Hay que decir que es muy interesante esa fiebre que existe hoy en día, todo el mundo está publicando fotos, la fotografía, la imagen, está reemplazando el discurso, el lenguaje y la imagen bastan, el lenguaje como que queda atrás de las fotos. Y es una figura de hoy, lo que todo en Instagram sucede, ya no es necesario comprender, no es interesante de entender. No vale la pena explicar, lo que hay que hacer es mostrar, es una lógica de demostración. Los modernos son racionalistas, había que explicar, hoy, la imagen se auto explica, la imagen basta, porque muestro lo que vivo, lo que me gusta, y es la lógica de los likes. Es una lógica emocional, esa lógica es prácticamente ahora lo único que cuenta.

 

  • Uno de los libros que ha esculpido mi propio pensamiento ha sido La Tercera Mujer, y me gustaría preguntarle un poco lo que podría ser una cuarta ola feminista, teniendo en cuenta sus reflexiones sobre la belleza en la feminidad históricamente, ¿cómo entra eso en el dominio de la Instagrammer y de la influencer? Porque esta lógica emocional de la aprobación, de la demostración, le ha dado a las mujeres cierto poder al representar su propia imagen pero, con una aprobación externa que de pronto ya no es la mirada masculina, sino la mirada digital.

 

O la mirada de las otras mujeres. Hay muchas cosas en esa pregunta. Primero, globalmente, sí podemos esperar una cuarta mujer, pero es que no estoy seguro que el buen ángulo para entrar a ello sea con imágenes, y voy a explicar eso después. Hay algo fundamental. En el caso de la imagen, la descripción que haces es totalmente justa, ahora las mujeres se visten, se presentan, se maquillan, no necesariamente con fines de seducción, no para atraer a los hombres, sino también para seducirse a sí mismas, pero no por la obsesión de conquistar un hombre, sino por diferentes razones. Es una figura de la tercera mujer.

Y a mi eso me parece positivo, digamos que es una estetización de la persona que también entonces se libera de esos modelos únicamente fuertes, de tal forma que las mujeres pueden escoger, y mezclan muchos modelos. Así pues, me parece que las teorías por ejemplo al estilo del mimetismo, se combinan hoy con autonomía en la mujer. Antes, en las cortes, el mimetismo era prácticamente total, pero mientras, hoy, es a la inversa, hoy las mujeres transforman los modelos, de tal manera que las mujeres se apropian de la imagen de la belleza y eso fue lo que yo quise decir en esa imagen de la tercera mujer.

Ahora, hay que preguntarse si todo eso ha ido preparándonos para ir más allá, hacia una superación de lo que son las mujeres hoy en día. No creo que sea así, pienso que lo esencial para el futuro, va a encontrarse en relación con el oficio. Los oficios, lo que se hace. Estamos en una situación en que la igualdad de principios con el hombre no está presente, pensemos en países donde hay treinta, cuarenta profesiones disponibles, en el mundo de la aviación, de la ingeniería, siguen siendo pocas las mujeres en esos campos, por ejemplo. En ingeniería hay más, pero no muchas. Me parece que sí, que es un tema de imagen, pero no estamos allí en el tipo de imagen que representa Instagram, lo que sí pueden o deben cambiar son los estereotipos. Por eso creo hoy en un feminismo que yo llamaría más post-político. Y es que cuando una mujer, no sé, se convierte en piloto de avión, pienso que esa mujer está llevando a cabo una posición política – no digo política en el sentido gubernamental – pero, sí política, las jóvenes se dan cuenta, esa mujer cambia las cosas.

Y qué pasa, vuelvo a decir algo que dije, a mi eso me parece muy positivo, incluso más positivo que los fenómenos como el Me Too. Porque en el Me Too, estamos ante la imagen de una mujer que es víctima, es decir, sí, es cierto, la violencia, pero de cierta manera eso es como reducir la imagen de la mujer. En cambio, esas mujeres que están generando cambios, que están creando start-ups, que son cirujanas, ¡magnífico! Yo creo en ese feminismo.

 

  • Dos preguntas sobre eso. La primera sobre cómo el feminismo se volvió una moda adentro de la industria de la moda, por ejemplo, la casa Dior, Maria Grazia Chiuri, primera mujer en la historia en dirigir la casa, que fue históricamente masculina, con Christian Dior, que representó una especie de regresión en la post guerra francesa, las camisetas con We should all be feminists. Es como el feminismo como espectáculo dentro de la industria de la moda.

 

A mi juicio, el feminismo en el plano global, ganó, también en la moda. Y ganó porque hoy día tenemos la diversificación de las imágenes, de la elegancia, de la presentación. Podríamos decir que el feminismo en ese sentido ganó, pero por otro lado, fracasó totalmente, y fracasó no tanto en la moda vestimentaria, ahí en esa parte de vestuario al contrario, las mujeres pueden vestirse como les provoque. Pero, por otro lado, pasamos de la dictadura de la moda a la dictadura del cuerpo, y eso sí que no es feminista. El modelo de la persona delgada, joven, pues, la obsesión que eso representa, y eso no es culpa de las feministas, pero las feministas sí han perdido ante eso. Uno podría decir “fat is beautiful”, pero todavía no se ha interiorizado.

  • Es como un proceso, que implicaría diversifación, ¿no?

 

Sí, pero a mi me parece que va difícil avanzando. Ahorita nos están mostrando más edades, más cuerpos, pero la obsesión no solo persiste, se ha intensificado. Es mucho más fuerte que en la época, por ejemplo, de Marilyn Monroe, porque ella tenía curvas, imperfecciones, pero ahora es más riguroso. Ahora, también ha sido un combate que desarrollan las feministas. También hay marcas que trataron, Dove, por ejemplo. Pero como usted sabe, los resultados son pequeños.

 

  • Quería preguntarle si le sigue pareciendo adecuado el término feminismo, pero me gustaría preguntarle con base a esto, ¿qué hace falta para que hayan esos triunfos que todavía carece el feminismo? ¿Qué piensa por ejemplo de las masculinidades más democráticas, más libres?

 

Bueno, pienso que eso es algo muy trendy, más tendencia, es real, pero es microscópico. Justamente tuve que hacer una charla en París, y justo cuando hablamos de ese tema, muchas personas no coincidían conmigo. La gente de la moda cree en las imágenes, y esa gente piensa que estamos en un momento de crisis de la masculinidad, y esa gente piensa que ahora las mujeres dicen “bueno, las mujeres son un tanto masculinas y los hombres un tanto femeninos”. Eso no es cierto. Realmente, son unas minorías. Lo que sí es cierto es que en las imágenes sí puede suceder, porque es atractivo. Pero no se pueden tomar las imágenes que están a la moda como si fueran la realidad social.

Personalmente, yo no creo en la crisis de lo masculino, pienso que la dicotomía de lo masculino y lo femenino sigue, y persiste y seguirá durando, con sentidos diferentes, el hombre va cambiando, el machismo también. No conozco a nadie que viva una situación de crisis como se pinta. Dicté por ejemplo una conferencia en Sao Paulo, y un hombre estaba traduciendo la conferencia en lengua de señas – ese intérprete era calvo, tenía barba, pero llevaba una falda. Y es la primera vez que yo veo algo así. Para mi no es problema, pero digamos que no es ni siquiera algo completamente nuevo, Calvin Klein jugó con eso hace un tiempo. Pienso que hay una limitante de carácter antropológico, que tiene que ver con el tema de la identidad sexual, a mi me parece que los contenidos de las identidades sexuales pueden cambiar, pero no cambia la división antropológica biológica – primero que todo, se es hombre o se es mujer, es un hecho biológico. Pienso que se pueden debatir ciertas cosas, pienso de todas maneras, que Judith Butler, lo que denunció con la teoría de género, tengo dudas, el cuerpo existe. Y los de hombres y mujeres no son iguales. Eso no quiere decir que un género sea superior al otro, pero no somos idénticos, no somos iguales. Entonces yo me pregunto el por qué hay gente que dice que no tiene importancia que no seamos iguales, cuando sí la tiene. La diferencia sexual no es algo que podamos eliminar.

 

  • Usted escribió La Tercera Mujer mucho antes de un movimiento como el Me Too. Se anticipó un poco a cómo había unos segmentos del feminismo que tienden a ser dogmáticos, ortodoxos, moralizantes, entonces mi última pregunta sería, teniendo en cuenta esta coyuntura de la crisis de la masculinidad, del tema transgénero, del MeToo, hacia dónde cree que debe ir el feminismo para generar cambios duraderos, porque, por ejemplo, la brecha salarial se ha demostrado que existe también porque muchas mujeres, cuando llegan a la maternidad, toman ciertas decisiones ante el trabajo. ¿Hacía dónde cree que debe ir el feminismo?

 

Pienso, de manera modesta que lo digo, que el valor esencial en la actualidad que hay que defender es la defensa de la autonomía individual. Y para volver al ejemplo que estabas dando, hoy día las mujeres que tienen hijos, el feminismo debe decirles “no deje su trabajo”, porque así se renuncia a la autonomía, y como probablemente van a divorciarse, la mujer se encontrará en una posición difícil. Por eso, pienso yo, la conquista de la autonomía en todos los campos, esa conquista es lo que representa la nueva ola del feminismo. Antes era conquistar el derecho a abortar, lo legal, algunas cosas que ya se han adquirido. Sin embargo, hay etapas, que tienen que ver con la reivindicación de la autonomía femenina.

Y fíjese, escribí un artículo precisamente sobre el Me Too, en el número 200 de Le Debate, y a mi es que ese tema me ha interesado mucho. Las mujeres de manera permanente han denunciado ciertas actuaciones de los hombres, aspectos que los hombres debían cambiar, pero no he visto, en cambio, mujeres que digan que ellas también deben cambiar. Es muy interesante. Y sobre todo en algo que de pronto le va a dar risa. Las mujeres reivindican su autonomía, pero no conozco feministas que reivindican la iniciativa sexual de parte de las mujeres, es algo pequeño pero es sintomático. ¿Por qué? Pienso que es una revolución interesante. En el fondo, eso sería una gran revolución, porque serían las mujeres las que inicien ese aspecto de las relaciones. Diría yo, que hay toneladas de artículos, y no recuerdo muchos donde las mujeres evoquen ese tema. Entonces, es complicado mientras las mujeres no hayan logrado esa autonomía, sexual, esa iniciativa sexual, si no esa asunción de una cierta figura de víctima.

 

¿El Me Too pone en peligro el deseo femenino?

 

Un poco. Digamos que depende. Pienso que la crítica de las feministas radicales, de la galantería, por ejemplo, son un punto interesante, porque a las mujeres cuando se les hacen sondeos se pronuncian a favor de la galantería, que los hombres sean gentiles, algunos la señalan como machistas. Pero, las estadísticas están allí, en el espíritu de las mujeres,  a muchas les gusta que les inviten al restaurante.

the fabrication concept

A FASHION AND EQUALITY PROPOSAL

· THE FABRICATION CONCEPT is a project created by writer and consultant Vanessa Rosales that brings together different areas of creative work.

It evokes the ways in which femininity and masculinity have been culturally and socially fabricated through time. It refers to the ways in which equality is fabricated in relation to social contexts and fashion. And it conjures the idea of fabric as both symbolic and material – the fabric in our ways of dress as well as the fabric that makes up imaginaries and ideals.

It combines writing, images, public speaking, panels, conferences, seminars as well as digital, editorial content and styling services

Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​