Empecé a escribir sobre #moda y #estilo hace diez años, cuando mi medio académico no creía en el tema, cuando Internet apenas estaba sembrando en Colombia nuevas formas de ver, nuevos gustos, nuevas sensibilidades - cuando la escritura sobre el tema no era común ni un tema creíble.
Empecé porque estaba persiguiendo un hilo que me hechizaba desde pequeña: el vínculo entre música y vestimenta. En ese momento, como cartagenera, la vida urbana era una novedad para mi mirada jovencita y había en mi generación una reactivación del New Wave y las expresiones del post punk.
Comencé a observarlo en el paisaje visual universitario, en lugares del momento como Socorro - que aún extraño (guiño para quienes se acuerden) - en la atmósfera estética y cultural.
El interés por el tiempo, por la música, por el vestir y por los exuberantes vínculos entre ellos formaron una alquimia que reencendió, además, mi pasión más real: ponerlo todo, las observaciones, la realidad, la vida, el sentir, la experiencia, las ideas, en palabras.
Ropa, cultura, vestimenta, estilo, historia, tiempo, música, comportamientos - una verbalización reflexiva que encontró en la historia y la teoría del estilo y de la moda un prisma, un terreno.
La estética es un portal hacia temas que son todo menos superficie y apariencia.