Cambia la vestimenta, cambia el colorido, cambian los ánimos, cambian los apetitos, los tiempos, los ritmos, se avivan gustos compatibles con la atmósfera, se reviven piezas del armario que no conjugan con nuestros ánimos urbanitas o citadinos; se adormilan ciertas velocidades, el espectro sensorial caza otras paletas, cierto sabor, se transforma la luz, el estilismo cede ante el calor, la cultura envuelve con otros matices. Cartagenera pero ajena también, en esa geografía familiar pero de lejanía; condición criolla, cualidad caribe.