Fotos: Juan Moore
Un momento de nuestro estilo puede ser el punto preciso de un lenguaje aprendido. Aprendemos a expresar, a través de nuestro vestir, ciertas verdades que nos esculpen: el cuerpo que tenemos, el clima que habitamos, la vida que dirigimos. Aprendemos ese idioma de a poco, con cálculo, con ensayos, con aciertos y errores, con momentos que nos hacen sentir el chispazo del buen vestir o la angustia del error. Poco a poco vamos habitándonos, conociéndonos, aceptándonos y extendemos aquel proceso consciente, del mundo interior, en una extensión precisa de ropas que nos visten y que conjugan la era en la que vivimos, las imágenes que nos inspiran, los ánimos que nos motivan.