Qué ponerse es una de las preguntas más frecuentes en la mente de una mujer. Cómo hacer que el ensamble creado contenga algo que la revela a ella conocedora de moda también. Y en eventos donde la moda lo es todo, el nivel de cálculo en lo que llevará puesto es mayor y más enérgico. Piezas de Tatiana Luna Prime Leather para ponerse y celebrar la moda colombiana.

Vanessa Rosales

La idea de usar (y con orgullo) moda colombiana, no siempre fue una noción común entre los entusiastas del tema en el país. Como razona lúcidamente el historiador de moda William Cruz, Colombia es, en esencia, un país desraizado. Construido sobre el encuentro entre lo local y la otredad. Las zonas de puerto, que bordean el mar y su vastedad, crean en su habitante y originario una extraña y temprana curiosidad. La existencia del horizonte genera la inquietud de que existe algo más allá. Eso, más otros tantos factores combinados, terminan por revelarnos que en Colombia, mirar hacia fuera ha sido siempre un lema de la identidad local.

Pero, en los últimos años, la noción de usar, con orgullo, moda colombiana, se ha convertido en un patrón más general. Pese al recelo que subsiste en el mercado, pese a las fluctuaciones notorias de los valores de cambio, y pese a los estancamientos que también se han sentido en la atmósfera, predomina el hecho de que la moda aquí – con sus significados complejos y mixtos – se ha convertido en una fuerza en la cultura popular así como en una forma de generar un sentido de autoestima colectiva. Imperfecta, pero estimulante.

La moda, aún percibida por ciertos círculos nacionales como un apéndice del entretenimiento (y de ese colombiano término, farándula), ha actuado también, – desapercibidamente para algunos y conscientemente para otros -, como un canal para deshacer la imagen de país violento y narcotraficante. Los casos de éxito global nos revelan un nuevo sonido ante lo colombiano. La ebullición de la moda y su forma de estimular que los colombianos se conciban a sí mismos de una manera distinta hace parte de una tendencia más amplia donde celebrar la exuberancia cultural también ha sido una manera de seducir a la mirada global. (“El único riesgo es que te quieras quedar” siendo emblema de esta corriente).

Con el regreso ese momento concentrado en el tema que es Colombiamoda, el tema se activa aún más enérgico. Los intérpretes, los participantes, los entusiastas, los opinadores, las nuevas y viejas escuelas, las generaciones que integran el panorama asisten al encuentro movidos por esa mentalidad festiva, por esa noción de acoger y de celebrar lo que es creado dentro de esquemas colombianos.

En ese escenario también brotan nuevas visiones que energizan la multiplicidad de la escena. Son el tipo de líneas que combinan herencia, inquietudes creativas, la intención de activar ornamento y función y son también líneas que también refrescan cómo el término lujo debe ser visto dentro del contexto que lo anima. Una tradición de cuero local alentada por influencias del presente puede constituir, en un país como Colombia, una categoría más realista de lujo.

Posibilidades de estilo con una línea que refleja destellos de la moda colombiana que actualmente vivimos.

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