Una pequeña muestra de la creatividad que ha estado explorando Lafayette junto a Olga Piedrahíta - creando este tipo de visiones, donde se imprimen en el textil ideas visuales cargadas de significado. En 2015, toda una serie de telas con estampaciones que aluden al Caribe colombiano; sus fachadas, sus pisos, sus criaturas arquetípicas (mariposa, polilla, loro, maríamulata), sus paisajes.

Y en esta ocasión, una colección 2016 donde figura una tela que tiene estampada una pintura de Arturo de Narváez. El vestido que tiene el estampado ofrece unas rosas que muestran el efecto cremoso del óleo.

Y la mayoría de los estampados conectan con la pintura. La pequeña exhibición en una de las tiendas de Lafayette intenta aliar justo eso: elementos distintos del arte a través de los textiles ideados por la sensible y extraordinaria Piedrahita.

Una mezcla entre mirada visionaria y tradición.

A estos textiles se han transferido imágenes u objetos de la cotidianidad colombiana. Baldosas de la Costa Caribe en azulejos azulados y amarillos. Una puerta colonial cartagenera en cuya fachada de madera se leen las vivaces pinturas de Pedro Ruíz superpuestas. La réplica de varias María Mulata o la ingeniosa compilación de polillas funcionan como el grafismo estampado. Las pinceladas encendidas y florales de Pedro Ruíz en incandescentes rosas y amarillos evocan la necesidad de un vestido o una falda hecho de ese colorido. Otro textil tiene como base la estampación de una imagen que evoca una pared derruida de la Costa Atlántica. Otra, en negro y blanco, despierta la imagen de los paneles de las casonas del Caribe.

Creatividad, tradición, vanguardia, moda hecha film, objeto de decoración, referencia de identidad colombiana.

Fotos: Valeria Duque

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