Las mujeres son seducidas más que nunca por las mezclas. Adoramos las conjugaciones que destilan ingenio. Nos cautivan los contrarios en una sola visión.

A veces, vemos un estilismo que siembra en nosotras la sensación de que no poseemos los dones para ese camino de la imaginación.

Pero hay días y momentos donde podemos fluir - y las imágenes que hemos ido absorbiendo nos siembran una noción en el inconsciente, una idea de combinación, una superposición de texturas, algún juego de proporción.En esos momentos brota nuestra imaginación sartorial - que no es nada más que la mezcla entre nuestro ingenio personal, la suma de imágenes que han impregnado nuestros ojos, y la estela de nuestro sello de vestimenta.
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