Caribbean Chic, cacería visual

Vanessa Rosales

Fotografia: Daniel Díaz Cuervo

La última versión de Colombiamoda y el flujo considerable de postales que brotan ante nuestros ojos desde el espejismo compacto de lo digital – han demostrado que uno de los patrones más nítidos en el vestir femenino de la actualidad se concentra alrededor de una silueta: los hombros descubiertos.

En el paisaje visual de Medellín, el patrón se confirmó, por ejemplo, a través de una de las piezas que en el último año ha circulado en abundancia entre los más distintos tipos de ocasiones y mujeres: el top Tulum, ideado por Johanna Ortiz.

La presencia de esa pieza se expresó, sin embargo, en una repetida muestra de versiones similares que alimentan el tipo de fervor que implica el ascenso de una tendencia. Es un apetito y una disposición colectiva. Muchas y distintas mujeres la expresaron en su composición a lo largo de los días de la feria.

La silueta, que descubre los hombros y que puede crear en torno a los brazos unas coquetas esculturas que hacen eco al mambo, el bolero de salón, el cha cha cha y a aquellos tintes que connotan tropicalismo y estancia caribeña, contiene también las estelas del Mediterráneo y lo chic náutico y francés. Por eso también, parece salir del corazón de una las estéticas que dominan el panorama comercial y estilístico del momento presente: lo Cruise y Resort.

Que, digamos, la vibrante cualidad de sensualismo bohemio con pinceladas innegablemente latinas de Johanna Ortiz sea hoy componente del repertorio de Moda Operandi, habla también sobre la potencia que tiene una estética asociada a lo crucero en el estilo de hoy.

Que, digamos, exista entre lo Mediterráneo y lo Caribeño una especie de vínculo de esencia, habla también sobre cómo hoy, lo local, que puede atarse a lugares de origen, puede ser también y maravillosamente interpretado en un paisaje de estilo que es híbrido, ecléctico, mixto, digital, vibrante.

Lo digital, que ha deshecho tantos límites a nivel espacial y temporal, ha hecho posible que las estéticas que se celebren en el presente sean sensacionales híbridos que puedan deslumbrar a un tipo de mirada cuyos lapsos de atención es veloz y cambiante. Este tipo de blusa posee esa cualidad, por ejemplo. Atrapa la mirada un largo instante. Apela a la mirada digital porque expresa la zona que, al parecer, tiene punto de erotismo en este momento. (En la historia de la moda siempre hay una zona del cuerpo femenino que la moda exalta y celebra).

El concepto de Caribbean Chic ha tenido siempre como emblema una reflexión en torno a los diálogos que se tejen hoy entre lo global y lo local. Fundir dos palabras como caribeño y chic es ya de por sí una especie de metáfora de cómo se hilvanan dos mundos en un híbrido que es reflejo de una época estilística como la nuestra.

Que una de las siluetas más poderosas del momento contenga estampas de lo Caribbean Chic refleja también algo más: que lo vibrante de esta estética no tiene ya únicamente conversación con lo global, sino que lo global lo ha incorporado también en sus matices. Lo caribeño chic no es sólo una idea parar reflexionar sobre identidades de estilo en Colombia o a nivel local, sino un fervor colectivo en la moda global del momento.

Cacería por Colombiamoda en busca de este concepto.

 



COMPARTIR

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *






Comment *