Silvia Tcherassi, entre América y Europa

La colección Otoño-Invierno de la diseñadora barranquillera abrió la última edición de Bogotá Fashion Week: ¿logra conciliar los ideales europeos que impone la moda con su contexto colombiano?

Foto de Laura Rocha Rueda

Primero se proyectó en la pared una biblioteca que parecía salida de la novela de Eco, El nombre de la rosa: una biblioteca de un monasterio medieval, que conservaba el saber de la humanidad hasta entonces, más profundo de lo que solemos imaginar. Luego empezó a sonar la música, un piano tocaba una melodía elevada y algo lenta, para nada lo que se espera hoy en día de un desfile de moda. Estas escogencias estéticas marcaron lo que sería la presentación de la colección más reciente de la diseñadora colombiana Silvia Tcherassi, quien abrió la última edición de Bogotá Fashion Week (2 a 4 de abril de 2019), un evento organizado por la Cámara de Comercio para impulsar el desarrollo de la industria de la moda en la capital.

 

El desfile de apertura, al que asistió la primera dama de Colombia, María Juliana Ruiz, entre otras personalidades, fue la presentación de la colección Otoño Invierno 2019 de Silvia Tcherassi. La gama de colores giró al rededor del azul aguamarina, el bronce, el amarillo ocre y el negro, pero también incluye piezas de rojo vivo, tonos lilas y dorados. Utiliza el estampado a cuadros, estilo escocés, e incluye florales en algunos casos. Las siluetas son, en muchas maneras, clásicas de la marca: mangas amplias, bombachas, exageradas; cinturas ceñidas; escotes profundos en V.

 

No es difícil darse cuenta de que no es la colección de creaciones más arriesgadas de lo que se presentó en Bogotá Fashion Week. Sin embargo, Tcherassi es, tal vez, la reina de la moda colombiana globalizada. Aunque otros diseñadores jóvenes han llamado la atención de personajes como Beyoncé y Lady Gaga (Esteban Cortázar, Johanna Ortiz), para pocos hay duda de que fue Tcherassi quien abrió un primer camino. Al menos parcialmente, su popularidad se debe a que la marca desde el principio ha potencializado una estética fuertemente femenina y latina, con siluetas coquetas y boleros, estampados de flores y colores vivos. Aunque ha divagado un poco de esta estética, tal vez en búsqueda de apelar a un mercado norteamericano y europeo, donde hay épocas del año más frías que los días más lluviosos de Bogotá, aún preserva ciertos elementos que resaltan la feminidad latina, como las siluetas descritas que marcaron esta colección.

 

Las creaciones de Silvia Tcherassi han venido a representar un sincretismo de la moda de las regiones tropicales y la del circuito tradicional, es decir, la que se muestra bianualmente en Nueva York, Londres, Milán y París. A pesar de que no deja de lado un ideal de feminidad latina, la cual es elegante y florida a la vez, detalles como la gama de colores e incluso los cuerpos sobre los cuales se muestra la ropa indican que Tcherassi busca apelar a una clientela europea. Como me dijo mi colega Camila Rodríguez luego de ver el desfile, todas las modelos cumplían aún con el ideal de cuerpo europeo, de alta estatura y muy delgadas. Hace falta salir a caminar por las calles de cualquier ciudad de Colombia para darse cuenta de que la mayoría de nosotras no nos vemos así y de que no es una cuestión de estatus o de poder adquisitivo: simplemente así no son los cuerpos de la mayoría de las mujeres latinas. Al mismo tiempo, es imposible que una marca tan globalizada como la de Tcherassi no se impregne de la cultura y de los dogmas del circuito de la moda tradicional. Aunque las pasarelas de las grandes capitales de la moda (Nueva York, Londres, Milán y París) han empezado a ser la plataforma para más diversidad, incluyendo modelos de todo tipo de cuerpo, género, raza, y edad, la tradición ha dictado durante décadas que el cuerpo femenino de la moda debe ser alto y flaco. El circuito tradicional dicta también, por ejemplo, las etiquetas de un evento como el que se llevó a cabo el 2 de abril: que la primera fila se reserva para los personajes de más influencia, que la diseñadora sale al final a recibir un aplauso por su colección, que estar ahí es como estar dentro del mundo de la moda y mientras más cerca a la pasarela, más alto el estatus. En un simulacro europeo, preservar ciertas convenciones nos acerca al centro, aunque la realidad sea que estamos en la periferia.

 

Por otro lado, la propuesta de Tcherassi no deja de lado una vivencia en una ciudad latina. No fue difícil imaginar sus gabardinas de cuadros entre el azul rey y el morado, rojo y amarillo, de siluetas estructuradas pero con cadencia al andar, entre las calles grises y lluviosas de Bogotá en abril. Tampoco cuesta trabajo ver su vestido rojo de escote profundo, vaporoso, largo pero que a su vez deja asomar con elegancia unas piernas largas y estilizadas en una fiesta en Cartagena. Aunque apele a sus clientes europeas y norteamericanas, no es ropa imposible de usar en Colombia: al contrario, parece pensada para una mujer colombiana de gran elegancia, que puede considerarse conservadora en el vestir, pero al tiempo quiere empezar a tomar riesgos.

 

La colección Otoño-Invierno 2019 de Silvia Tcherassi vive un poco entre la paradoja y de ahí nace su sincretismo. Es una colección creada para ciudades en las que el clima cambia cada tres meses, pero en Colombia no hay estaciones. Sin embargo, resalta la feminidad latina, no sólo para traerla a las capitales globales de la moda, sino también para nunca dejar de lado a la mujer colombiana. El sincretismo es la “Combinación de distintas teorías, actitudes u opiniones” (Diccionario de la Lengua Española), y eso es lo que hace Tcherassi con la moda europea y la colombiana.

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach