¡Hey Knickey! Una nueva startup estadounidense de ropa interior responsable

“El bienestar no solo está relacionado con los productos que usas, a cuántas clases de yoga asistas o cuánto comas. Está también relacionado con lo que usas” – Knickey

Fotos: cortesía de Knickey

 

Knickey es una nueva empresa que, además de prometer a sus clientas ropa interior cómoda, tiene como mayor constancia garantizar que sus productos tengan una excelente calidad de insumos libres de químicos tóxicos y sobretodo que, dentro de la cadena de producción y comercialización, exista un intercambio justo. En Eterna Recurrencia hablamos con la CEO de esta compañía, cuyo nombre es Cayla O’Connell. O’Connell fue compañera de posgrado de nuestra estimada directora, Vanessa Rosales, en el Máster de Estudios de Moda de Parsons School of Design (Nueva York, Estados Unidos). Esta estadounidense, actualmente vive en Nueva York y tuvimos la oportunidad de entrevistarla por Skype. O’Connell nos compartió con lujo de detalles su nueva startup y nos hizo saber la responsabilidad social de esta.

 

La idea de crear Knickey venía desde hacía algunos años atrás. O’Connell, en su maestría de Estudios de Moda, se enfocó en la ecología y escogió la sostenibilidad dentro de la cadena de suministro en la industria de la moda como tema para su tesis. En Parsons encontró que era necesario buscar mejorar las prácticas para lograr reducir el gasto y así, renovar el sistema. Adicionalmente, trabajó en la industria textil y en distintas compañías, recolectando datos ambientales para el sector de la moda. En este momento de su vida profundizó en cómo la agricultura genera materiales para la industria textil.

Luego de tener estas experiencias, la CEO se dio cuenta de que quería formalizar su propia startup para además de contribuir a la sostenibilidad en la industria de la moda, generar una marca que se enfocara en mujeres reales, con vidas reales, que pudieran sentirse cómodas y bellas en su día a día. Uno de sus enfoques es garantizar, además de la comodidad de las mujeres, su salud. Aunque muchas marcas están lanzando productos eco amigables, realizados a partir de ingredientes naturales, Knickey busca ir más allá. Para ellos, la relevancia de la sostenibilidad además de contribuir al planeta, está muy relacionada con la salud sexual femenina. La ropa interior, al ser una prenda que está en constante contacto con la piel y específicamente con la vagina, debe proteger el área genital de posibles bacterias que se encuentran en el exterior. Existe mucha ropa interior fabricada a partir de materiales sintéticos y el problema de estos materiales es que no dejan que la piel respire de manera adecuada, generando así un caldo de cultivo de microbios y abriendo puertas a susceptibilidades como hongos o quistes.

 

Varios de los químicos utilizados para fabricar indumentaria, son innegablemente peligrosos puesto que se está produciendo contaminación en altísimos niveles. Esto resulta ser bastante problemático debido a que el 20% de la contaminación de aguas residuales industriales en todo el mundo vienen de la industria textil, lo cual, emponzoña los ríos locales, afectando así a las personas que se bañan y beben de esta agua. Causándoles de esta manera, enfermedades terminales en muchas de esas comunidades locales. Para aliviar de alguna manera esta situación, Knickey se ha comprometido a utilizar algodón 100% orgánico, manejando un método de producción que genera una cuarta parte del impacto ambiental del algodón convencional y un tercio de las emisiones de carbono de sintéticos como el poliéster.

Por otra parte, le pedimos a O’Connell que nos explícara qué se debía hacer con la ropa interior que ya estaba vieja. La ropa interior es complicada puesto que, al ser una prenda tan íntima, no es recomendable rotarla o heredarla a otra persona. La CEO de Knickey mencionó que su empresa quería ser lo más responsable posible y es por esto que cuenta con un programa para reciclar ropa interior. Este programa no sólo ayuda a reducir la cantidad de desperdicio textil y puede ahorrar hasta el 70% de la energía y el 40% del CO2 en comparación con la producción de material virgen.

 

Adicionalmente, Knickey cuenta con una certificación de Fair Trade International; es decir que comercializan con sus proveedores, granjeros y fabricantes de manera justa. La compañía tiene toda una logística de cadena de suministro donde trabajan con granjeros de la india que cultivan algodón libre de modificaciones genéticas, luego las fibras pasan a un proceso artesanal donde se las separa de las semillas y son transformadas en lana. Después de esto, la lana pasa a un paso de coloración natural y finalmente, se transforman en telas, donde son cosidas y convertidas en prendas íntimas. Todo este proceso se realiza en India y luego se envían los productos a Nueva York, donde son organizados, empacados en paquetes y enviados a los diferentes clientes en E.E.U.U.

Cuando le preguntamos a O’Connell a qué se debía el nombre de su marca y por qué lo había escogido, ella nos explicó que “viene del término Knickers, el cual es un vocablo británico que se refiere a la ropa interior. Pero decidimos jugar con la palabra para que sonara más femenina”. Adicionalmente, querían que la palabra tuviera relación con la coquetería y la comodidad de las mujeres, ya que no quieren hacer ropa interior sexy para alimentar la mirada masculina. Más bien, lo que buscan es crear prendas íntimas que ayuden a la mujer a sentirse sexy y empoderada.

 

Knickey es una empresa joven que fue inaugurada en noviembre del 2018. Por el momento solo venden calzones de diferentes estilos, tonalidades nude y colores negros. Tienen una amplia gama de tallas, donde la más vendida ha sido la XL. Por el momento buscan posicionar bien su marca, pero más adelante les encantaría poder extender su línea hacia más variedad de colores y estilos, pijamas e inclusive a una línea deportiva. Knickey actualmente cuanta con envíos grati a todo Estados Unidos y Canadá, pero por el momento no tienen servicio de envío internacional. Esperamos que pronto logren hacer envíos internacionales, especialmente a América Latina, ya que no podemos esperar para poder comprar sus prendas puesto que además de ser estéticamente lindas, se ve que el material debe ser muy suave y cómodos.

 

¡No duden en seguir a este ingenioso Startup!

 

Facebook: https://www.facebook.com/knickeyofficial

Twitter: @KnickeyOfficial

Instagram: @knickeyofficial

 

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​

Vanessa Rosales | Desarrollado por: Binach