Señoritas, ¿empoderadas?

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El Concurso Nacional de Belleza se apoderó de un discurso que, quizás, no le pertenece. 

Imagen del dominio público – Shorpy.com

“Las mujeres están empoderadas y eso me encanta”: esta fue una de las primeras frases que oyó Colombia el pasado lunes 12 de noviembre, cuando Carlos Calero abrió, junto a Daniela Álvarez, la Velada de Coronación de la versión más reciente del Concurso Nacional de Belleza. El presentador dijo que esto se había visto reflejado en las pasadas elecciones presidenciales, en las cuales hubo tres candidatas a la vicepresidencia nacional, una de quienes ocupa este puesto. También contó que, como parte de la preparación para la velada de coronación, las candidatas tuvieron la oportunidad de compartir con Marta Lucía Ramírez. La Vicepresidenta de la República, al dirigirse a las candidatas y a la Señorita Colombia 2017-2018, dijo: “ ¿será que tenemos que renegar de la belleza para considerarnos mujeres inteligentes, con liderazgo? No, no tenemos por qué renegar de ella. Todas ustedes están sentadas acá porque Dios les dio algunos atributos físicos, pero también por sus propios méritos, porque han tenido disciplina, voluntad, porque han venido preparándose para lograr ser las primeras en su departamento y llegar a conquistar la corona del Concurso Nacional de Belleza®”, como se registró en la revista Programa de la Velada de Coronación.

La Velada se celebró en Cartagena, su casa caribeña. Fue el segundo certamen de este tipo en el año, además del que ocurrió en septiembre en Medellín, por una cuestión de calendario: alguien debía representar a Colombia en Miss Universo este año, pero quien fuera elegida en la fecha tradicional (que coincide con la Independencia de Cartagena), no alcanzaría a inscribirse para el certamen mundial a tiempo. En esta ocasión, se buscó que la celebración tuviera un aire de modernización y de renovación, por ejemplo, al instar a los televidentes a opinar en redes sociales con la etiqueta #LaTradiciónSeRenueva. Se expresó que “la gran fiesta de la mujer colombiana” se ha reinventado como una plataforma para luchar “en contra del abuso” hacia mujeres, niñas y niños. Así, la gala de elección de la Señorita Colombia que irá a Miss Universo el próximo año buscó cambiar la conversación hacia el empoderamiento. Pero, ¿qué tan consecuente es este discurso?  ¿El Concurso Nacional de Belleza es el lugar más apropiado para una discusión sobre el empoderamiento de las mujeres?

Decir que un reinado es una plataforma para empoderar a la mujer es problemático. Para entender esto, es esencial considerar, ¿cómo se ve realmente una mujer empoderada? ¿Es aquélla que, además de responder bien a preguntas sorpresa bajo presión, debe verse perfecta? ¿Si alguien es alta, flaca, tiene todo lo que la sociedad pide de ella, necesariamente se siente bien consigo misma? ¿Tener todo esto la hace capaz de lograr lo que se proponga? El empoderamiento significa tener poder y consiste en una dimensión personal y una social: una sociedad donde las mujeres están empoderadas, es una en la que son pares de los hombres. En ella, hay mujeres en posiciones de poder, no se sienten amenazadas por salir a la calle, no sufren de acoso o abuso sexual en el trabajo y dentro de sus casas también están a salvo del abuso. También es una en la que los hombres son libres de ser sensibles, en la que no deben ser violentos para demostrar su virilidad y en la que pueden ocuparse del hogar tanto como las mujeres y lo hacen sin miedos ni reproches. Pero esta no es la sociedad en la que vivimos. Por ejemplo, según ONU Mujeres, “actualmente las mujeres colombianas están sub representadas en las instancias de decisión política: son sólo el 19,7% de congresistas y, a nivel local, ocupan el 17% en asambleas departamentales, el 18% de los concejos municipales, 12% en alcaldías y el 15% en gobernaciones” (Informe El progreso de la mujer en Colombia 2018: Transformar la economía para realizar los derechos). Aunque hayamos elegido la primera Vicepresidenta y aunque el gabinete de Duque esté compuesto por 50% mujeres y 50% hombres, aún no vivimos en una sociedad igual, y esta solo es una de las instancias relevantes.

No obstante, durante la velada de coronación recibimos un bombardeo de la palabra “empoderada”, tanto de parte de los presentadores como de las mismas candidatas. La discusión no es tan simple como parece. Aunque parezca inverosímil, este discurso tiene una historia y una razón de ser. Como explicó Vanessa Rosales en un Instagram Live el miércoles 14 de noviembre, en un país como Colombia, donde la movilidad socioeconómica es muy difícil especialmente para las mujeres, el Concurso Nacional de Belleza ha significado, desde su primera celebración en 1934, una plataforma para escalar en la sociedad y adquirir una independencia casi imposible de otra manera. Rosales, directora de Eterna Recurrencia y reconocida estudiosa y escritora de moda, trabajó como estilista en el Concurso Nacional de Belleza durante un par de años. Cuenta que, como feminista, esta experiencia le ayudó a ampliar su percepción sobre el Concurso, pero mantiene la inquietud de por qué se utiliza el discurso del empoderamiento.

Durante la ceremonia del 12 de noviembre, Rosales expresó por medio de su cuenta de Twitter: “cuando miré de cerca, comprendí que en un país como el nuestro – donde las mujeres no tienen amplias posibilidades de movilidad social e independencia económica – el reinado pudo ser fuente de autonomía y empoderamiento económico para algunas de las que participan”. Sin embargo, por el mismo medio expuso que: “Sí me angustia ver la persistencia de este performance anacrónico de feminidad, dispuesto a complacer, compuesto, diseñado por formatos de miradas masculinas de otros momentos, pero la pregunta sigue siendo por qué persiste este deseo en las mujeres de crear este tipo de identidad”.

Una posible respuesta para la inquietud de Rosales puede ser que únicamente es cuestión de vanidad. Algunas mujeres buscan perseguir carreras basadas en su imagen, lo cual no tiene nada de malo. Sin embargo, aquí nos enfrentamos a otra inquietud: ¿por qué todas dicen que quieren ser Señorita Colombia para aportarle algo al país? Pareciera que, para ganar, no es suficiente la vanidad, sino que también hay que ser ejemplo de bondad.

Parte de la problemática viene de que el Concurso Nacional de Belleza está lleno de contradicciones. Es verdad que a lo largo de la historia se ha establecido la dicotomía de que si una mujer es bella, entonces no puede ser inteligente, como expresó la Vicepresidenta en la cita recordada arriba. Sin embargo, y como también ha explicado Rosales, el Concurso Nacional de Belleza se suscribe dentro de la milenaria tradición de equiparar la belleza con bondad. Por eso, la mujer más bella del país, está ahí para servir, para dedicarse a la obra social. No obstante, hoy en día hay muchos más campos de acción para trabajar por el país. Sobre todo si se tiene un diploma de abogada de una de las universidades más importantes y prestigiosas de Colombia y Latinoamérica.

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