Moda sostenible, una modalidad presente en BCapital 2018

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Cortesía Inexmoda. Pasarela Maestros Ancestrales – SOY – Papel de Punto – ALDEA – Atelier Crump – MAZ

La globalización y el consumo desmesurado de ropa ha generado una súper producción de prendas a velocidades exorbitantes y a precios asequibles. Sin embargo, detrás de este fenómeno de ropa rápida se esconde una realidad cruda: desecho de inventario no vendido, cadenas de suministro que explotan a sus trabajadores, impacto ambiental, entre otros. La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, después del petróleo. Tanto así que China es el mayor productor textil del mundo, ellos son responsables del 54% de las prendas y  queman o tiran alrededor de 70 toneladas, confesó Lila Ochoa, directora de la Revista Fucsia en el marco de B Capital 2018.

 

Esta problemática se suma a las duras condiciones laborales en las que se encuentran algunos trabajadores de países subdesarrollados contratados por intermedio de las grandes empresas de moda rápida del mundo como H&M o Inditex. A raíz de estas prácticas poco éticas, empieza a gestarse el concepto de sostenibilidad, una práctica que viene cogiendo fuerza desde hace aproximadamente una década, y que precisamente cuestiona lo que está detrás del consumo desenfrenado de la población o de ropa barata y de mala calidad que circula en las grandes marcas de moda rápida.

 

En el marco de B Capital 2018, Lila Ochoa, directora de la revista Fucsia, Rocío Arias Hoffman, politóloga y periodista de Sentada en su silla verde y Lorenzo Velásquez, director de conocimiento de Inexmoda, expusieron una discusión entorno a la sostenibilidad. En este encuentro los tres debatieron sobre sus preocupaciones sobre el consumo, las prácticas sostenibles ejemplares y las grandes necesidades de transformación social, ambiental y cultural que se deben seguir gestando para que el mercado textil tenga práctica más democráticas.

 

Para Rocío hay una gran transformación que se está empezando a generar en algunas marcas. Un ejemplo de esto es que H&M hace 3 años se vinculó al Copenhagen Fashion Submmit, la entidad que desde Dinamarca articula la especialización de la sostenibilidad mundial y ahora son patrocinadores, pero lo más importante -agrega esta politóloga- “es que este año confesaron públicamente los errores que tienen, cosa que el grupo Inditex nunca  ha admitido”.

 

Lorenzo, por su parte resalta que Inexmoda desarrolló un estudio del consumidor colombiano en 2017, llamado “Suma del Consumidor Colombiano”, donde se determinó que el 7% de los consumidores colombianos de Bogotá, Medellín y Cali que equivalen al 70% del consumo per cápita de la industria textil en el país, son personas que compran por el  valor de la prenda y no por el precio.  “Esta es la oportunidad para que podamos sin miedo hacer emprendimientos sostenibles que hagan felices a las personas. Mi cadena debe empezar por que la persona que ensambla sea feliz y eso significa que gane lo justo”, dice Velásquez.

 

“Tenemos que cambiar la mentalidad de cambiar de ropa cada día, que no podemos repetir, tenemos que estar dispuestos a pagar más para encontrar en la etiqueta materiales reciclados, orgánicos, hechos con trabajo justo, no con esclavos. Es importante que se sepa que esas marcas están cuidando la energía y el agua, pero yo creo que eso viene del consumidor”, dice Lila.

 

En el foro se expusieron varios ejemplos de marcas sostenibles como Sutex, una comercializadora de textil que desde hace 4 años tiene una fábrica en Pereira (Risaralda) que produce textiles con productos reciclados y tienen un proveedor italiano que les exige probarles la cadena de sostenibilidad para seguir trabajando con ellos. Es bien sabido por los expertos en sostenibilidad, que la industria de las curtiembres es una de las más contaminantes dentro del mercado de la moda, pero Biocueros es una ejemplo de una empresa que pensó en cómo ser sostenible, que en colaboración con otros empresarios, creó la Asociación A Curtir, con un objetivo de generar transformación social.

 

Laura Laurens, la diseñadora Colombiana que cerró el B Capital 2018 y que en esta oportunidad trabajó para su colección con indígenas Embera Carmatarrúa  transgénero, rescatando los tejidos tradicionales de chaquiras de esta minoría, afirmó en uno de los conversatorios: “La moda es una de las industrias que más contaminan y a mí eso me pesa mucho, pero creo que está en nosotros mismos poner un granito de arena y generar un impacto social”.

 

Este año en BCapital todas las pasarelas tuvieron inspiración en lo étnico e intentaron conservar la cultura, eligiendo materiales artesanales, porque quizás los únicos que podrían mantener viva la tradición de las 100 comunidades indígenas, los 48 oficios y las 85 lenguas  que existen en Colombia, aproximadamente, es el gran vehículo de comunicación llamado moda.

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