Cháchara con Juan Galeano

Foto cortesía de Juan Galeano

 

A Juan Galeano, como a muchos de nosotros, la música lo salvó. En conversación con Eterna Recurrencia el frontman y bajista de Diamante Eléctrico nos habla sobre corazones creativos y rotos, ponernos a bailar con Buitres y de cómo el tiempo se ha convertido en su mejor aliado.

 

Eterna Recurrencia: Al hablar del comienzo de Diamante Eléctrico generalmente enfatizas en que, por distintas razones, cada uno venía con desilusiones y de alguna manera con el corazón roto. ¿Qué tanto rompe el corazón ser creativo en Colombia?

 

Juan Galeano: Bastante, yo creo que Colombia ha demostrado ser un gran semillero de talento y siento que históricamente lo que ha pasado con el país y con nuestra cultura en general es un gran catalizador de propuestas, ideas, voces, gente que está en desacuerdo con muchas cosas y que tiene una voz propia para decirlo. Pero creo que al momento de desarrollar y de ser un sitio donde pueda convivir esa creatividad, no es así. Yo creo que como hemos visto Colombia es un gran exportador de talento donde hay mucha gente con una voz propia, con un estilo propio, que está haciendo cosas súper bonitas, pero también siento que Colombia no es un sitio idóneo en el cual la gente pueda desarrollar ese mismo arte que tiene. Sí puede expresarlo, pero no creo que hayan los espacios suficientes como para que esa creatividad, en el lado de nosotros que es el lado de las artes y la cultura, pueda promoverse de la manera adecuada. Creo que nos falta demasiada cultura para poder llegar a ese punto.

 

ER: Algo que ustedes tienen muy en cuenta es que reconocen la importancia de la banda como emprendimiento artístico sin dejar de lado su independencia y licencia creativa. ¿Cómo equilibrar ambos aspectos?

 

JG: Yo creo que eso es una parte fundamental de lo que somos, es bien importante saber que ante nada somos artistas y tenemos algo que decir. Pero también sabemos que tenemos que llegar a un lugar competitivo donde podamos vivir de esto y donde podamos tratar de hacer las cosas lo mejor posible y pueda ser algo con lo que nos sintamos nosotros identificados y con lo que podamos expresar lo que estamos sintiendo. Pero sí hay que buscar siempre ese balance. A veces es un poco más difícil y a veces nos vamos un poquito más hacia el lado de hacer lo que se nos dé la gana y de no escuchar mucho lo que pasa, pero es un poco inevitable verse reflejado con los números y con obviamente los lastres que te pone la industria y los estándares que te ponen de qué debes hacer y qué no debes hacer, pero finalmente siempre nos gana lo que nosotros queremos expresar artísticamente.

 

ER: En varias ocasiones han resaltado la importancia que tiene para Diamante el ‘hacer un disco’ en un sentido amplio de la palabra: que sea conjunto, que tenga una historia, un hilo conductor ¿Cómo vives el proceso creativo de los diferentes elementos que componen el disco?

 

JG: Para nosotros sigue siendo muy importante el disco porque a pesar de que la gente dejó de escucharlo hace mucho tiempo, hay mucha gente que sí lo hace todavía, pero el resto de la gente, digamos pelados más pequeños y las generaciones más nuevas, no están muy acostumbrados a oír discos. Pero nosotros que sí nos criamos escuchando discos completos, pues es importante la narrativa que lleva un disco a través de toda su totalidad y su extensión. Sentimos que una sola canción no es suficiente para expresar lo que queremos decir, especialmente cuando hay un montón de sentimientos y de ideas que queremos plasmar y de momentos que hay que describir y creo que a través de un grupo de canciones sí se puede hacer. Siento que un disco es un viaje y como buen viaje tiene principio, desenlace, final; tiene cosas buenas, tiene cosas más oscuras. Tiene momentos más rabiosos, tiene momentos más luminosos, más tardados, más enérgicos. Creo que ese conjunto de sensaciones es lo que hace que un disco tenga esa profundidad que tienen los grandes discos que a nosotros nos gustan y nos han influenciado.

 

ER: Cuéntanos un poco acerca de la construcción visual y estética que se lleva a cabo para un disco ¿cómo lo viven con “Buitres” ?

 

JG: Pues nosotros, ya dentro de un cuarto disco, siento que tuvimos un poco más de libertad, no que no la hubiéramos tenido antes, sino de demostrar un poco qué tenemos que ser o qué no tenemos que ser. Se supone que somos una banda de rock, pero al mismo tiempo somos un montón de cosas, nosotros venimos diciendo en los último años que nosotros no queremos ser la mejor banda de rock de Latinoamérica, queremos ser la mejor banda, punto. No nos gusta ponernos mucho dentro del target, dentro del label, esa clase de cosas no me gustan tanto. Con Buitres siento que estamos liberando un montón de espacio porque este disco tiene un poco más de influencias del soul, la música negra, de funk, el hip hop. Obviamente seguimos siendo una banda que viene de la distorsión, de la rabia, de la desesperanza y se guarda un poco todavía de eso. En la narrativa de la lírica siento que cambiamos un poco más el aspecto, dentro de otros discos de Diamante el dolor había sido el hilo conductor, pero siento que con Buitres hemos podido también liberarnos un poco más de eso que se supone que somos. Fue chévere poder llevarlo a diferentes lados.

 

ER: También han dicho que quieren poner a la gente a bailar y que como banda creen en el baile. Cuéntanos un poco más sobre ello, es un lugar en el que no habían estado.

 

JG: Totalmente. Yo creo que sin importar mucho de qué parte del planeta sea uno, el baile siempre ha hecho parte de la idiosincrasia de los pueblos, no importa mucho de dónde sea. Aquí en Colombia obviamente, siendo un país calentano y tropical, pues estamos acostumbrados a bailar merengue, reggaetón y salsa, y está bien y está chévere. Pero siento que también hay otras muchísimas músicas que se pueden bailar el funk, el soul, el rock and roll, la cumbia. Y hay un montón de cosas que dentro de las opciones que tenemos sirven para bailar, no necesariamente dentro del contexto mucho más folclórico colombiano, sino más llevado hacia el ritmo, hacia el beat y esa clase de cosas y siento que con Buitres podemos mostrar un poco más eso. Que ese espacio está libre, siempre hemos dicho que la gente cuando va a un show quiere bailar o quiere cantar, qué bacano que la gente pueda hacer las dos cosas, pueda sentirse liberado y pueda soltar un poco de adrenalina, de frustración, de rabia y que pueda hacerlo a través del ritual que es bailar, eso también es chévere.

 

ER: El primer show de Diamante Eléctrico fue en Colombiamoda ¿Qué relación tienes hoy con la moda?

 

JG: Eso fue algo bastante inesperado pero siento que de alguna manera representa un poco lo que nos ha tocado pasar, como de un montón de situaciones un poco absurdas, siendo de Bogotá que nuestro primer show haya sido en Medellín, durante Colombiamoda, fue algo bien extraño. Pero en general, hablando directamente de la moda, pues es algo que es absolutamente básico y siempre ha estado muy ligado a lo que es el rock and roll, el estilo de los grandes artistas del género siempre ha sido caracterizado por ser también grandes íconos de la moda y grandes disyuntores de la cultura pop a través de su vestimenta. Creo que eso también ha sido una parte importante para nosotros. Puede que no seamos los manes más fashion en nuestra estética pero sí siento que tenemos una manera de vernos que nos permite hablar de eso. Y ya en lo personal pues sí es muy importante para mí.

 

ER: En otras entrevistas has compartido tu historia profesional sin miedo a decir “tengo 38 años y a los 33 no tenía nada”. En Instagram escribiste “no tengo miedo a volver a empezar”. ¿Cómo tener esto en cuenta y transmitirlo en un mundo marcado por la inmediatez y por ideales de éxito a veces muy limitados?

 

JG: Pues yo creo que ese es el mejor ejemplo de, y siempre se lo digo a la gente cercana que es menor que yo, que con lo que hacemos nosotros la edad es clave y es fundamental. El talento está por todo lado, lo puedes tener desde que tienes 8, 9, 10 años y ser grande y a los 15 o a los 20 ser obviamente virtuoso en tu instrumento, tener algo que decir o tener una gran propuesta. Pero sí siento que la experiencia que lleva la edad y pasar por varias cosas te da una perspectiva y un entendimiento de lo que eres tú a través de lo que haces. Especialmente en el momento de escribir canciones, creo que esa es una parte que es fundamental para lo que uno es y obviamente venimos de mucha frustración de que se nos cerraron muchas puertas, de trabajar mucho tiempo en pro de algo que realmente es bien efímero y bien extraño y que es muy difícil de explicarle a la gente, pero que a nosotros nos da una gran satisfacción cómo explicarle a alguien que no tiene nada que ver con esto que esa canción que estás haciendo te está salvando la vida en este momento, eso es algo que es muy difícil de explicarle a alguien que no entiende o que no está en el medio en el que nosotros estamos, pero que para nosotros es la vida entera. Yo creo que es bien importante que el tiempo que pase y las experiencias que llevamos a través de los años nos hacen ser mejores y no sólo en nuestro arte sino también en transmitir, yo siento que todavía hay demasiadas cosas por hacer, por recorrer y siento que no hay que ponerle mucha presión a esta cuestión de la edad, yo creo que cuando uno es grande y cuando tiene cosas que decir las puedes decir a los 60, a los 30 o a los 20, pero hay que decirlo desde el corazón, desde el alma, desde las tripas.

 

ER: A partir del camino que has recorrido, desde tocar el bajo por casualidad cuando prestaste servicio militar, estudiar en el Conservatorio de Rotterdam, ahora con Diamante Eléctrico. ¿Cómo se ha transformado tu relación con el rock y con la música en general?

 

JG: Se ha vuelto mucho más natural, mucho más cercana, mucho más bonita. Se ha quitado un poco la angustia que genera de qué vas a vivir, o la música te va a servir cómo y a qué nivel y cómo vas con tu hobby y cómo vas con esto o lo otro. Y es la emoción de la gente que sí vale la pena mantenerse real y mantenerse en lo que uno cree, y vuelvo y digo, puede que pase el tiempo pero hasta ahorita empieza uno a entender que todo este camino que pasó y todas estas cosas que pasaron, que fueron muy adversas, han hecho también que sea mucho de lo que uno es, la música nunca le rompe el corazón a uno, se lo rompe el negocio de la música, que es muy diferente. La música siempre está ahí con los brazos abiertos para recibirlo a uno en cualquier momento, obviamente que uno se frustra a veces porque no le salen las cosas como espera que le salgan, pero la música siempre tiene digamos un plan mucho más grande para uno y hay que escuchar el corazón y hay que escuchar lo que uno realmente es para que las cosas funcionen de la mejor manera y quitar esa presión de lo que se supone que debe ser uno. Y cuando uno entiende eso, que toma tiempo, creo que empiezan a abrirse las puertas de lo que uno realmente es y de lo que quiere decir.

 

ER: En tus historias de Instagram te has pronunciado sobre el acoso a las mujeres, un hecho que nos hace reflexionar sobre conductas que hemos naturalizado por mucho tiempo ¿cómo vives ese re-aprender por fuera de las estructuras machistas?

 

JG: Yo me considero un feminista, realmente me considero porque nunca he podido entender las diferencias que hay entre el hombre y la mujer. Entiendo que hay unas diferencias físicas y entiendo que sí somos diferentes o fuimos creados diferentes por naturaleza, pero que realmente como seres humanos tenemos las mismas cosas. Nos enseñaron desde pequeños que por naturaleza el hombre es el protector, el macho, el alfa y que la mujer es el sexo débil, pero siento que a través de los siglos, las generaciones y etc, eso ha cambiado demasiado y hoy en día siento que no hay una diferencia y me asusta mucho cuando oigo hombres hablar maricadas al respecto y pendejadas, entonces me da mucha rabia escuchar historias… en estos días una amiga que quiero mucho, puso unas historias de terror de mucha gente que se pronunció a través de sus redes poniendo unas historias de cómo había pasado todo esto de los abusos que normalmente sufre gente cercana que es lo más triste del asunto, hay muy pocas violaciones de la chica que está en la calle y de repente aparece el man y se la cogió, normalmente son amigos, familiares y conocidos y tristemente en los días que puse eso a una amiga la intentaron violar aquí en Bogotá y siento que estas estupideces tienen que parar no solamente desde el violador que está buscando realmente hacer daño, sino desde las conductas mucho más cotidianas, de la morboseada de la chica en la calle y la manera como se expresa de las mujeres. Entiendo que la carga sexual que lleva una mujer es muy muy grande y el hombre está muy atado a eso, pero no siento que sea algo que esté bien hecho y menos cuando no tiene el consenso de la mujer, que es lo más importante y lo que la gente no ve mucho.

 

ER: Para terminar, cuéntanos de tres referentes de mujeres en la música

 

JG: Muchas, hay muchísimas. Ahorita puedo pensar en una de las grandes cantadoras que tiene Colombia es Petrona Martínez, una de las grandes exponentes del bullerengue, pienso en ella. Pienso también en una chica como St Vincent que es una mujer que viene de tocar un instrumento y de ser muy fuerte, tiene su personaje musical y aparte que es una virtuosa en su instrumento y es una gran hacedora de canciones, siento que tiene un statement de chica muy bonito. Y otro que estoy pensando por la música que estoy oyendo últimamente es H.E.R. una artista de R&B nueva que también me está gustando mucho y que también tiene digamos un rollo bien interesante. Pienso en ellas tres así como de primerazo.

 

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Vanessa Rosales
ESCRITORA. CONSULTORA. CULTURA, ESTILO, HISTORIA Y TEORÍA DE MODA​