“Acá las brujas vuelan sin escoba”: la mujer latina de Jorge Duque

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La colección Primavera Verano 2019 del diseñador colombiano pinta a una mujer apropiada de su identidad latina, con sus contradicciones y ambigüedades.

 

De Laura Rocha Rueda

 

En el centro de Bogotá, al beat de “Dagombas en Tamale”, una canción del puertorriqueño Residente de versos inolvidables como “No tenemos na’, pero lo tenemos todo, cuando te faltan cosas te inventas algo, si no hay caballo, con una carretilla cabalgo” y “Aquí no hay caviar, pero hay maíz”, este 17 de octubre, 32 looks desfilaron en el Teatro Faenza. Fue al ritmo de estos versos que vimos el último look de la más reciente colección de Jorge Duque Vélez. Duque, un diseñador colombiano que nació en Manizales en 1974, abrió B Capital 2018 con su colección Primavera Verano 2019, Mistura. En esta oportunidad, el diseñador mostró sus últimas creaciones en uno de los escenarios más prestigiosos de la industria colombiana.

“Mistura” significa “Mezcla, juntura o incorporación de varias cosas” (Diccionario de la lengua española). Es, en otras palabras, el nuevo mestizaje que ha notado Duque en la sociedad contemporánea latinoamericana. Es de resaltar que este no es un mestizaje únicamente racial: es una mezcla entre lo futurista y lo tradicional, entre lo urbano y el campo, entre la alta cultura y la cultura popular. La colección hace una transición de plateados oscuros, grises metalizados, blancos y negros brillantes, a azules claros y a rojos vivos. Un ejemplo clarísimo de esta mezcla es un look que combina un pectoral negro, rígido y arquitectónico, que a la vez es un tocado que cubre la cabeza de la modelo y da hasta justo debajo del busto, con una falda negra, larga, de flecos y transparencias, interrumpida por franjas de un tejido de rombos fucsia y azul aguamarina, que van en diagonal formando una V invertida que cae sobre las piernas de la modelo. Esta combinación estética podría ser interpretada como una metáfora para el momento histórico que vive América Latina, con la diáspora venezolana y el retorno de la ultra derecha a varias presidencias del continente, cuyas consecuencias han sido grandes  revuelos y migraciones masivas: es el deseo de ir hacia el futuro, pero buscando respuestas en el pasado.

Según el diseñador, la colección surge de una “pulsión súper fuerte que tenemos en la sociedad contemporánea en Latinoamérica”, que se ha dado por migraciones y desplazamientos. Según observa Duque, esto ha causado que los latinos pierdan sus identidades y tengan la necesidad de asumir nuevas: “A través de todas estas mezclas estamos generando un nuevo mestizaje, que es la creación de nuevos ADNs”, dijo para Inexmoda.

En entrevista para Inexmoda, instituto líder en el circuito de moda colombiano (que organiza B Capital y Colombiamoda, entre otras gestiones), el diseñador explica que, debido a la migración, los latinoamericanos pierden su identidad. Es por esto que se puede entender la rigidez de los tocados futurísticos que llevaban las modelos, tan rígidos que no les permitían girar el cuello, los cuales cobran sentido al conectarlos con la noción de pérdida de identidad. Claramente estas piezas hacen parte de la teatralidad de la pasarela, pues una mujer en su vida diaria difícilmente optaría por una prenda de este estilo, pero el mensaje es claro. Sin embargo, estas piezas permitiendo que el diseñador borrara  la identidad de la modelo de los hombros para arriba, oscureciendo sus caras y escondiendo sus ojos, únicamente dejando su boca y nariz visibles, y su pelo, que sale del tocado peinado según su textura natural. Aquí cabe resaltar que Duque utilizó modelos de todas las razas en su pasarela, por lo que las texturas del pelo y la estructura del tocado variaban de look en look.

En su esfuerzo por resaltar y rescatar la identidad ancestral latinoamericana, la colección incluye algunas piezas hechas con tela estampada con patrones que podrían considerarse “tribales”, esa misma tendencia que estuvo tan en voga hace unos diez años, antes de que el mundo se escandalizara por la apropiación cultural.  El estampado parecería haberse hecho sobre una base negra y está compuesto de figuras geométricas que crean patrones de colores como rojo, blanco, azul marino, amarillo pastel y verde oscuro. Un vestido largo, ligero y con movimiento, de cuello en V y sin mangas, un abrigo que da a la pantorrilla, una blusa ceñida, de escote profundo, mangas de bolero y que da hasta justo encima del ombligo, son algunas de las piezas que fueron creadas con estos estampados. Esta tela es un guiño a nuestra herencia ancestral, a los indígenas que aún deben luchar por sus derechos y que hacen parte de la historia y la sangre latina.

Es de recordar que en el 2015, Duque Vélez presentó su colección Latina Estéreo en Colombiamoda, evento que se celebra todos los años en Medellín. En Fashion Radicals, una publicación colombiana dedicada a la crítica de moda, se describió la colección como “un homenaje a la mujer latina que a través de la visión del diseñador se viste con los elementos urbanos propios de Latinoamérica como el grafiti y las iconografías de la cultura popular, pero jamás sacrifica su sensualidad y estilo”. Esa era la esencia de la colección Primavera Verano 2016, pero esta reseña, al igual que las que se publicaron en otros medios sobre esta colección, deja de lado un aspecto fundamental: la estética de la mujer latina de los años 90 está inevitablemente atravesada por el narcotráfico. Duque no ignoró esto, al contrario, lo hizo explícito. Con piezas como un suéter de cuello bandeja, que permite dejar un hombro descubierto de manera juguetona, color verde y una textura demasiado similar a la de la marihuana y con pequeños aviones blancos cocidos sobre la pieza, Duque Vélez nos recordó que el narcotráfico hace parte de nuestra historia y por ende de nuestra identidad latinoamericana, nos guste o no.

Con colecciones como Primavera Verano 2016 y 2019, podemos ver que, a lo largo de su carrera, Jorge Duque ha logrado representar a una mujer latina que se apropia de su identidad y de su pasado, tanto de lo positivo como de lo negativo, al igual que de su sensualidad y de su expresividad femenina. En un perfil sobre él que hizo Cámara Lúcida, expresa que su ropa “invita a la mujer a empoderarse a través del vestido”. “La moda es el gran lenguaje no verbal que tenemos”, dice para Inexmoda, y por medio de este lenguaje, la mujer de Jorge Duque le dice al mundo que está orgullosa de su identidad latina, con todas sus complejidades y contradicciones, que es consciente de su pasado oscuro y que no va a intentar borrarlo, porque sabe que es imposible.

 

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